Mientras disfrutabamos de unos quintos frescos (Estrella, claro) Joan y yo nos dedicamos a repasar una vida pasada a base de recuerdos inolvidables, momentos clave, aventuras irrepetibles, lugares mágicos, y un largo etcetera de vínculos que siempre nos han unido y nunca dejaran de hacerlo. La verdad, es que ha sido mi mejor amigo desde la infancia con una diferencia abrumadora. Lo que más gracia me hizo, fue su comentario sobre la magnífica nuve en la cual nos tenian en el colegio, alimentandonos a base de falsas esperanzas y tópicos irreales sobre la vida.
La vida es dura. Es algo que sólo se aprende con tiempo y a base de palos.
PD. Ayer retomé mi vida tabaquil. Y que extraña sensación invade mi cuerpo: mitad frustración, mitad placer intenso, mientras le doy unas caladas a mi cigarro matutino.
